• elsersupremo.com_topslider1.jpg
  • elsersupremo.com_topslider2.jpg
  • elsersupremo.com_topslider3.jpg

Reencarnación o Transmigración del Alma - Mi Experiencia Personal sobre la Reencarnación

De acuerdo con las definiciones más conocidas, se entiende como Reencarnación al proceso mediante el cual la Esencia Individual de una persona bien sea la Mente, el Alma, la Conciencia el Espíritu o su Energía Vital, adopta un cuerpo material según muere y vuelve a nacer.

En otras palabras, la reencarnación es la creencia según la cual, al morir una persona, su alma se separa momentáneamente del cuerpo, y después de algún tiempo toma otro cuerpo diferente para volver a nacer en la tierra. Por lo tanto, los seres humanos pasaríamos por muchas vidas en este mundo antes de volver a la FUENTE, mejor conocida como DIOS, LA LUZ o LA CHISPA DIVINA.

Mi Experiencia Personal sobre la Reencarnación

A mí no me cabe la menor duda acerca de la existencia de la Reencarnación, de acuerdo con mi experiencia personal, desde que era un niño me identificaba con un personaje desconocido tanto para mí como para mi entorno familiar de hecho su nombre era en inglés, el cual prefiero mantener anónimo, (es de hacer notar que estoy hablando de la década de 1950 en Venezuela, cuando ningún miembro de mi familia hablaba el idioma inglés para ese entonces), cuando jugaba con mis amigos y compañeros de colegio, siempre me hacía llamar con ese nombre, así mismo cuando jugaba con muñequitos de plástico, el personaje principal era Yo con ese nombre.

Pasaron muchos años, y en la década de los 80, tuve la oportunidad de asistir a la Universidad en la ciudad de Dallas Texas en los Estados Unidos, donde obtuve mi título de Ingeniero Electrónico, posteriormente durante varias décadas trabaje con empresas americanas, tanto en los Estados Unidos, como en Venezuela y varios países de Latinoamérica. Digo esto porque durante esos años me dediqué a tratar de identificar a ese personaje que estuvo presente en mi mente y mis sueños por muchos años, con experiencias muy vívidas acerca de lugares, personas y experiencias vividas, e inclusive soñaba con frecuencia con una casa estilo victoriana, muy comun en la zona de Nueva Inglaterra al noreste de los Estados Unidos y en Canadá.

No fue hasta el año 2008 en la ciudad de Boston en la Universidad de Harvard, donde finalmente encontré información sobre ese misterioso personaje. Cual sería mi sorpresa cuando tuve acceso a información sobre su vida, carrera profesional, investigaciones y experiencias vividas, que me dejaron sin palabras, simplemente porque me di cuenta que todos esos pensamientos y sueños que experimente durante toda mi vida hasta ese momento eran recuerdos de esa vida, e inclusive tuve la oprtunidad de ver una foto de la casa donde vivía y era exactamente igual a la casa que veia en mis sueños.

Lo más impactante fue descubrir que ese personaje al igual que yo, había pasado gran parte de su vida estudiando e investigando la vida después de la muerte, la reencarnación, y todo lo relacionado a fenómenos paranormales, con una afinidad muy grande con psíquicos y personas dedicadas a estas investigaciones. Ya que él al igual que yo, estaba seguro que era una persona reencarnada.

Más importante para mí fue el hecho que esa persona falleció el 22 de julio de 1950 y yo nací el 29 de octubre de 1952, solo dos años después.

El hecho de que fuera un hombre que vivió durante el siglo 20 y era conocido en el mundo profesional en el que se desenvolvía, y al igual que yo, había dictado algunas conferencias, además del conocimiento sobre sus intereses personales que describí anteriormente, tuve la oportunidad de obtener fotos y videos, los cuales me dejaron perplejo, ya que tanto su lenguaje corporal, su forma de sentarse y caminar, así como su manera de expresarse y su forma de hablar, eran notablemente similares a los míos.

Es por esta razón que he decidido mantenerlo en anonimato, mi propósito fue simplemente averiguar el porqué de mis sueños y recuerdos de alguien que no conocía, y posteriormente al comenzar mis investigaciones sobre temas paranormales entre ellos la reencarnación, me interesé mucho más en descubrir quién era ese personaje. Pero hoy estoy claro que Yo no soy El, aun cuando hayamos compartido el mismo espíritu, él vivió su experiencia y Yo estoy viviendo la mía, además por el hecho de haber fallecido en el año 1950, evidentemente existen parientes cercanos y descendientes que aún viven, y que no tienen ninguna afinidad humana conmigo, al igual que mis parientes, hijos y nietos no tienen ninguna afinidad humana con él. Por lo que no veo la razón para entablar algún tipo de realción con ellos, o exponer a mi familia a esta situación. Estoy seguro que lo creyentes simplemente le daran crédiro a estas palabras, los escepticos dudara y los detractores simplemente lo negaran, así que, que sentido tiene hacerlo público?

Mi propósito fue simplemente demostrar que existió y aseverar la existencia de la reencarnación. Hoy le agradezco a aquellas personas que compartieron conmigo esa inquietud y creyeron en mí, especialmente mi hijo mayor, quien esta residenciado en la ciudad de Boston y fue gracias a él que encontramos al personaje en cuestión.

Esta experiencia, me llevó a profundizar mucho más acerca de este tema, y en el año 2009, tuve la oportunidad de que una reconocida terapeuta,  me realizara una regresión hipnótica, para tratar de obtener mayor claridad sobre este hecho.

En esta regresión, la cual fue muy profesional, y sin ningún tipo de sugestión, ya que la terapeuta en cuestión no me conocía y era la primera vez que nos veíamos, sin pensarlo, una vez que entre en el proceso de hipnosis, me remonté a la Inglaterra del siglo 17, para ser más exacto al año 1640 en Inglaterra, donde experimenté otra vida pasada, de la cual no tenía el menor conocimiento de su existencia, sin embargo también pude constatar su veracidad, ya que posterior a esa regresión, me dedique a buscar información sobre ese personaje y cual sería mi sorpresa cuando la conseguí, ya que aun cuando muy poca acerca del personaje en cuestión, si acerca de su hijo mayor quien fue un personaje que aparece brevemente en la historia de Inglaterra, ya que ocupó un cargo importante en la corte del Rey de Inglaterra, y en sus referencias nombran a sus padres, y precisamente su padre vivió en Inglaterra en el año 1640 con el mismo nombre que visualicé en la regresión y muchas de las escenas muy vívidas que presencié en esa regresión, las encontré en los escritos que hacían referencia a la vida de su hijo y su participación en la corte del Rey de Inglaterra para esa época.

Yo sé que tanto los detractores como los escépticos y especialmente los creyentes del cristianismo quienes no aceptan la reencarnación, dudaran de mi relato, e inclusive dirán que son productos de mi imaginación o simplemente paranoia como suelen decir.

Pero quiero ser muy enfático, en esto, yo soy un científico muy pragmático y con una mente muy cartesiana, si he dedicado gran parte de mi vida al estudio de fenómenos paranormales, o fenómenos psíquicos que no pueden ser explicados por la ciencia, es simplemente porque he tenido la oportunidad de presenciarlos o experimentarlos. Por lo tanto no es algo que simplemente se pueda dejar pasar. Yo como todo científico he tratado de buscar una explicación lógica y racional a estos hechos, pero hay cosas que no se pueden explicar con la ciencia y ni siquiera con las creencias religiosas ya que se escapan del entendimiento humano.

Todas las religiones llamadas Dhármicas con origen en el Hinduismo, afirman que la reencarnación existe en un ciclo sin fin rueda del Karma, mientras las buenas acciones o métodos religiosos (buen fin o propósito o dharma) no sean suficientes para causar una liberación o cese de este ciclo. Por su parte, las religiones tradicionales de los diversos países de Asia como la de los ancestros en China o el shinto en Japón, incorporan la reencarnación e influyen en gran manera en la devoción popular y la cultura y el folclore de estos países.

Diferencia entre Reencarnación, Transmigración y Renacimiento

  • Metempsicosis: Término que proviene del griego Meta que significa después o sucesivo y Psyche que significa espíritu, alma.
  • Transmigración: Significa Migrar a Través, en este caso el "Alma" pasa o transmigra de un cuerpo a otro
  • Reencarnación: Como el término lo indica significa Volver a Encarnar. En este caso el Alma pervive en un nuevo cuerpo.
  • Renacimiento: Significa volver a nacer, en este caso, tanto el cuerpo como el "alma" son nuevos, productos distintos y complementarios

 

Todos estos términos aluden a la existencia de un Alma o Espíritu que viaja o aparece por distintos cuerpos, generalmente a fin de aprender en diversas vidas las lecciones que proporciona la existencia terrena, hasta alcanzar una forma de liberación o de unión con un estado de conciencia más alto.

En términos generales, la Transmigracion es el nombre que recibe proceso de traspaso de la conciencia a otro cuerpo físico. La transmigración sería el nombre moderno o equivalente de la Metempsicosis. Se relaciona con la Reencarnación, la cual es el regreso de la conciencia eterna del ser al mundo físico ocupando un vehículo de su misma especie para comenzar una nueva existencia determinada por relaciones kármicas establecidas con anterioridad. La transmigración, por el contrario, se trata de que la conciencia de un individuo pasa a animar otro cuerpo bien sea un animal o un vegetal. La transmigración sucede también cuando un ser decide tomar un cuerpo humano, o la conciencia de un ser humano se incorpora a la evolución de los ángeles.

El mismo fenómeno pero sin la creencia en un Alma o Espíritu:

  • Metensomatosis: viene de meta (después, sucesivo) y soma (cuerpo).
  • Palingenesia o Palingénesis: procede de palin (de nuevo) y genesis (nacer/principio).

La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en la mayoría de las religiones orientales, como hinduismo, budismo y taoísmo, y también en las religiones no «adulteradas» africanas y tribales de América y Oceanía.

En la historia de la humanidad, la creencia de que una persona fallecida volverá a vivir o aparecer con otro cuerpo (con una personalidad generalmente más evolucionada) ha sobrevivido incluso dentro de las religiones judeocristianas (cristianismo, judaísmo e islam).

La Reencarnación de acuerdo con el Cristianismo

El Cristianismo oficial actual rechaza la reencarnación de manera mayoritaria por considerarla una doctrina contraria a la Biblia, difícilmente armonizable con la creencia en la resurrección, y ajena a la concepción salvífica que mantiene esta religión. Es muy importante resaltar el hecho de que la Doctrina Cristiana está fundamentada en el Dogma de la Resureccón, por lo tanto aceptar la reencarnación estarían iendo en contra de la resureeción de Cristo y lo que ello representa. 

Es de hacer notar, que la doctrina de la reencarnación fue abolida por el emperador Justiniano, pero la abolición no fue firmada por el Papa, a quién Justiniano encarceló por negarse a firmarla. Solamente la firmaron los obispos del concilio que convocó Justiniano para la abolición, pues originalmente eran los emperadores quienes convocaban los concilios en vez de los Papas. Antes de este hecho la reencarnación era plenamente aceptada en el cristianismio.

Orígenes de Alejandría, fue uno de los más grandes y sistemáticos teólogos de la Cristiandad, y creía en la reencarnación. Orígenes fue un hombre creyente en la autoridad de las escrituras, considerado como un azote de los enemigos de la iglesia y un mártir de la fe. Fue el maestro espiritual de una gran y agradecida posteridad y aun así, sus enseñanzas fueron declaradas como herejías en 553. Los debates y controversias que se encendieron debido a sus enseñanzas son, de hecho, los que forman el precedente del tema de la reencarnación en la iglesia.

Durante ese período de la Era Cristiana se presentó una gran controversia, alrededor del nombre de Orígenes, y es a partir de esta controversia cuando emergen las más importantes objeciones que el Cristianismo ortodoxo eleva en contra de la reencarnación.

En el año 543 de nuestra era, el Emperador Justiniano, convocó un sínodo en Constantinopla, con el único propósito de condenar las enseñanzas de Orígenes sobre la Doctrina de la Reencarnación. El concilio, conocido también como el Segundo Concilio Ecuménico fue presidido por el Eutiquio, aspirante al patriarcado de Constantinopla, y contó con la presencia de 165 obispos.

Pero el Papa Virgilio, cuya presencia había sido requerida por el Emperador, se opuso fuertemente al concilio y se refugió en una iglesia en Constantinopla, temeroso de la ira vengativa del malvado Emperador. El Papa Virgilio no se presentó a ninguna de las deliberaciones ni envió representante alguno, por lo tanto, jamás aceptó que la Doctrina de la Reencarnación fuera proscrita del credo cristiano.

Esto significa que hasta ese momento, la Iglesia Cristiana creía y aceptaba la Doctrina de Reencarnación como cierta y verdadera.

No obstante algunas denominaciones cristianas, tratadas como apóstatas por la corriente principal del cristianismo, han promovido la creencia en la reencarnación principalmente el Nuevo Pensamiento e iglesias de la Nueva era o espíritus muchas iglesias espiritualistas se identifican a sí mismas como cristianas. Estos grupos normalmente aseguran que tales doctrinas se pueden encontrar en la Biblia o en la tradición cristiana primitiva.

Existen algunos pasajes en la Biblia en los cuales, y a pesar de que las iglesias cristianas no lo acepte, se habla sobre la reencarnación. Entre ellos podemos mencionar los siguientes:

Lucas 1-16: “…y a muchos de los hijos de Israel los volverá a Jehová, Dios de ellos. También irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para volver los corazones de padres a hijos y los desobedientes a la sabiduría práctica de los justos, para alistar para Jehová un pueblo preparado.”

Aquí debemos resaltar que dice que Juan “irá delante de Él CON EL ESPIRITU Y EL PODER DE ELÍAS”.

Mateo 11-13: “Porque todos, los profetas y la Ley, profetizaron hasta Juan; y si ustedes quieren aceptarlo: Él mismo es Elías que está destinado a venir.”

Mateo 16-13 “… Jesús preguntaba a sus discípulos: ‘¡Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ Ellos dijeron: “Algunos dicen Juan el Bautista, otros Elías, todavía otros Jeremías o alguno de los profetas.” La pregunta es: ¿Si no hubiera existido la reencarnación, por qué pues, los judíos decían que Jesús era Juan, Elías, Jeremías o alguno de los profetas? Además, si esto era una falsa creencia, Jesús mismo los hubiera reprendido, pero no hizo esto ¿Por qué?

Mateo 17-12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Mateo 17-13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

Juan 3-3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Testimonio de Juan el Bautista

Juan 1:19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

Juan 1:20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.

Juan 1:21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

Este es uno de los casos más emblemáticos y discutidos en el cristianismo, con respecto a la reencarnación del Profeta Elía en el cuerpo de Juan el Bautista. El problema de esta negación a la reencarnación de Juan Bautista por parte del cristianismo se basa en que la pregunta realmente está mal planteada, cuando le preguntaron si él era Elías, Juan no podía afirmarlo, por la sencilla razón que corporalmente hablando él era Juan, no Elías. Pero pensemos por un momento, qué hubiera respondido Juan si le hubieran preguntado: ¿Tienes tú el Espíritu de Elías? La respuesta hubiese sido otra… ya que en el evengelio Jesus afirma que Juan era Elías en Espíritu y Poder. Que significa esa afirmación? en mi opinión simplemente Jesus estaba afirmando que el espíritu que habitaba en el cuerpo de Juan en esa vida, era el mismo que habitó en el cuerpo del profeta Elías, cuando este estaba vivo.

Entonces ¿Era Juan el Bautista realmente Elías reencarnado? en mi opinión la respuesta es un SI rotundo

Mateo 11-7-14 declara, "Mientras se iban los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Si no, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropa fina? Claro que no, pues los que usan ropa de lujo están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, y más que profeta. Éste es de quien está escrito:»“Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino.” Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si quieren aceptar mi palabra, Juan es el Elías que había de venir.'' Aquí Jesús cita de Malaquías 3:1, donde el mensajero parece ser una figura profética que va a aparecer. Según Malaquías 4:5, este mensajero es "el Profeta Elías," quien Jesús identifica aquí como Juan el Bautista. Esto significa que Juan el Bautista era Elías reencarnado.

Como expresé anteiormente, toda la controversia que se presenta en el cristianismo con respecto a la reencarnación, se encuentra en que contradice la resurrección. Para poder entenderlo, debemos tener presente que el cristianismo está sustentado en el Dogma de Fe de la resurrección de Jesús, por lo tanto nunca van a aceptar la reencarnación como una verdad.

La Reencarnación en el Cristianismo Antiguo

Diversos grupos cristianos en los primeros tiempos, como los gnósticos, asumieron la creencia en la reencarnación, como elemento fundamental desde muy pronto, ya que esta concepción estaba muy extendida en el mundo clásico y antiguo. Algunos de los Padres anteriores al Concilio de Nicea I para combatir esta filosofía trataron este tema en sus escritos, rechazándola abiertamente y tratando de mostrar sus contradicciones a un pueblo que en aquellos días, probablemente, no tenía problema en asumir dicha creencia, dentro del marco del cristianismo primitivo, al estar éste influido por muchas tradiciones anteriores.

Tertuliano posiblemente fue el escritor que trató con mayor profundidad el tema, dedicando ocho capítulos de su tratado sobre el alma a la cuestión de la reencarnación.

Orígenes en cambio, se muestra ambiguo cuando favorece a la reencarnación en sus escritos y otras veces la rechaza.

Otros autores como Ireneo de Lyon, además de Orígenes, también trataron de refutar en repetidas ocasiones la creencia en la reencarnación.

Sin embargo, recordemos que Jesús era Judío y desde el punto de vista del conocido científico religioso judío Schalom Ben Chorin: «El pensamiento del renacimiento es, en el judaísmo de la época de Jesús, una creencia popular evidente… Así las personas consideraban a Jesús como un antiguo profeta que había regresado (Lucas 9, 8 y 19). En el Talmud se encuentran frecuentemente extraños apuntes que concluirían sobre la creencia de una migración del alma o una creencia en el renacimiento, como por ejemplo en la observación: ´Mordechai, este es Samuel`, aquí se quiere decir que el judío Mordechai, el tío de la reina Esther, fue el profeta Samuel renacido …»  (dtv-Taschenbuch, München 1977, pag. 25). Por lo tanto el conocimiento de la reencarnación era conocido dentro del ambiente de Jesús, de manera que Él lo podía aceptar.

La Reencarnación en el Judaísmo

De manera similar al cristianismo, la reencarnación no es admitida como doctrina oficial, si bien aparece dentro de la Cábala. En el Zohar (2.99b) se lee: «Todas las almas están sujetas a la transmigración, y los hombres que no conocen los caminos del Señor, que sean bendecidos; ellos no saben que están siendo traídos delante del tribunal, tanto cuando entran en este mundo como cuando salen de él. Son ignorantes de las muchas transmigraciones y pruebas secretas que deben de pasar».

La Reencarnación de acuerdo con la Filosofía Griega Clásica

Diógenes Laercio describe una anécdota en la cual Pitágoras reconoce a un amigo fallecido en el cuerpo de un perro que había sido golpeado. Según Diodoro Sículo:

"Pitágoras creía en la transmigración de las almas, y consideraba el consumo de carne como algo abominable, diciendo que las almas de todos los seres vivos pasaban después de la muerte a otros seres vivos. Y en cuanto a sí mismo, solía manifestar que recordaba haber estado en Troya en los tiempos de Euforbo, hijo de Panthus, que fue asesinado por Menelao."

Platón es el principal exponente de la reencarnación en los griegos del que tenemos noticia. En la obra Fedro, escribe cómo el alma humana, de acuerdo al descubrimiento de la verdad que haya alcanzado, nacerá en un tipo de cuerpo o en otro. Estas existencias suponen pruebas para que las almas se perfeccionen. En La República explica cómo el mítico guerrero Er muere en el campo de batalla pero regresa al cabo de diez días, durante los cuales ve a las almas de los hombres esperando renacer.

La Reencarnación en el Hinduismo

En la mitología de la Religión Brahmánica, al momento de la muerte del cuerpo, el alma o parte esencial abandona el cuerpo que se ha vuelto inservible, y es arrastrada por los iamadutas, los mensajeros sirvientes del dios Iamarásh, el encargado de juzgar el karma de todas las almas del universo, para ser juzgada. En el Antiguo Egipto, sus actos eran sopesados contra el peso de una pluma.

Dependiendo de las acciones buenas o malas, el alma se reencarna en una existencia superior, intermedia o inferior. Esto incluye desde estados de existencia celestiales a infernales, siendo la vida humana un estado intermedio. Este incesante proceso recibe el nombre de samsara (‘vagabundeo’). Éste término proviene del verbo sánscrito samsrí: ‘fluir junto’, ‘deambular’. Las religiones orientales se refieren a ese deambular (entretenimiento, codicia, acumulación de bienes, «matar el tiempo»...) como una vida sin propósito ni sentido.

Cada alma viaja por esta rueda, que abarca desde los semidioses (devas) hasta los insectos. El sentido de la trayectoria de un alma dentro de este universo lo marca el contenido o sentido de sus actos. Según el hinduismo popular moderno, el estado en el que renace el alma está determinado por sus buenas o malas acciones (karma) realizadas en anteriores encarnaciones.

La calidad de la reencarnación viene determinada por el mérito o la falta de méritos que haya acumulado cada persona como resultado de sus actuaciones; esto se conoce como el karma de lo que el alma haya realizado en su vida o vidas pasadas. Las almas de los que hacen el mal, por ejemplo, renacen en cuerpos «inferiores» (como animales, insectos y árboles), o en estados aún más inferiores de vivencia infernal, o en vidas desgraciadas. El peso del karma se puede modificar con la práctica del yoga (aumento de la conciencia hasta los niveles más altos contemplativos y unitivos, según el grado y la modalidad de yoga), las buenas acciones (generosidad, conservar la alegría interior, responder bien por mal...), el ascetismo (privarse de lo que abotarga los sentidos e impide el crecimiento del alma, o impide la comunicación de los seres superiores con el individuo) y el ofrecimiento ritual (valor del agradecimiento y de la generosidad).

En el pensamiento religioso hinduista, la creencia en la transmigración aparece por primera vez en forma doctrinal en las escrituras religiosas indias llamadas Upanishad, que reemplazaron a los antiquísimos textos épicos no filosóficos llamados Vedas (entre el 1500 y el 600 a. C.). Las Upanishad fueron escritas entre el 400 a. C. y el 1600 d. C.

La liberación de la reencarnación en el hinduismo o liberación del samsāra, se consigue después de haber expiado o superado el peso de su karma, es decir, todas las consecuencias procedentes tanto de sus buenos como de sus malos actos. Este proceso es continuo hasta que el alma individual, Atman, está completamente evolucionada y se identifica o alcanza a Brahmá, el creador del mundo, en donde es salvado de la desgracia de la necesidad de más renacimientos. Esta identificación sucede mediante prácticas yóguicas y/o ascéticas. Luego de su última muerte sale del universo material y se funde en la Luz Divina (la refulgencia que emana del Brahman), con la creencia de que el alma individual (atman), y el alma universal (Brahman) son idénticas.

La Reencarnación en el Jainismo

Para el jainismo, la ilustración presenta la forma en que el alma viaja a cualquiera de los cuatro estados de la existencia después de la muerte, dependiendo de sus karmas.

El jainismo es otra religión posterior al hinduismo y que surgió al mismo tiempo que el budismo. En el jainismo, las almas van recogiendo los frutos de sus buenas o malas acciones a través de sucesivas vidas. Cuando un jainista acumula suficiente buen karma, la pureza de su alma puede hacer que se reencarne en un devá o entidad semidivina, si bien esta situación no es permanente, por lo que los jainistas buscan una liberación definitiva.

La Reencarnación en el Sijismo

La Reencarnación es una creencia central de esta religión monoteísta, también parte de las englobadas bajo la palabra Hinduismo. Los sijes creen que el alma tiene que transmigrar de un cuerpo a otro como parte de su evolución. Esta evolución finalmente resultará en una unión con Dios mediante la purificación del espíritu. Si uno no realiza buenas acciones, el alma continúa reencarnándose para siempre. Desde la forma humana, si alguien realiza buenas acciones propias de un gurmuja, entonces consigue la salvación con Dios. El alma se purifica mediante la recitación del naam (nombre de Dios), teniendo presente al waheguru (maestro espiritual) y siguiendo el camino del gurmat.

La Reencarnación en el Budismo

El Budismo surgió del hinduismo pero incluyó una gran reforma de sus puntos de vista hasta constituir una nueva religión. Tiene una noción distinta de la reencarnación, ya que por un lado la niega y por otro la afirma. Niega que exista una entidad en el individuo que pueda reencarnarse (ni alma, ni mente, ni espíritu) llamado Anātman. Pero la afirma al decir que un nuevo individuo aparece en función de las acciones de uno anterior. Esta noción de reencarnación está más cerca de la palingenesia que de la transmigración.

Los budistas creen que mediante la realización del nirvana, el estado de total liberación, se logra también el cese del renacimiento. Dentro del budismo, la tradición tibetana utiliza muy frecuentemente la reencarnación, mientras que otras, como la tradición zen, la ignora en buena medida. Así, la tradición tibetana indica que ha de pasarse por el bardo, que significa literalmente ‘estado intermedio’ o ‘estado de transición’, inmediatamente después de la muerte que duraría 49 días según el Libro Tibetano de los Muertos.

Las diferencias de concepción seguramente sólo provienen de distinto punto de evolución al que están refiriéndose, o a como conciben de distintas formas las posibles vías de evolución, así como a la influencia de las diferentes culturas. Más allá de tales aspectos «externos» aunque tratan de aspectos muy profundos, habría una esencia común real y objetiva, imposible de definir con la limitada palabra humana.

El budismo, a diferencia del cristianismo y de las religiones occidentales, no ha concebido nunca una noción semejante a la de «alma inmortal» sino que está próximo a la palingénesis. En el Milinda-pañha (‘preguntas del rey Milinda’), el sabio que instruye al rey plantea que existe una continuidad entre individuos (Yo soy tú y tú eres yo, viene a decir Cristo), pero que nada transmigra de uno a otro. Para comprender tales aparentes diferencias, habría que comprender el tema del tiempo y de la eternidad, y como desde la Eternidad un Macroser se separa en miles de millones de seres que son indviduos que se creen separados entre sí (un libro que desarrolla el tema es Habla Seth). Para Santa Teresa, el Cielo es como un océano y los individuos son como gotas, indivisibles y a la vez fusionadas con el Todo Conciencia, pero Cristo vino a traer el Cielo (la conciencia suprema de unidad indivisible) a la Tierra. Milindapañha ejemplifica la (aparente) paradoja con el símil de una antorcha que enciende a otra: «Ni la llama ni la antorcha son la misma, y sin embargo una existe a causa de la anterior».

El budismo plantea el nirvana como cese de la rueda de los nacimientos y las muertes. La escuela mahāyāna le añade además un significado más universalista, señalando que dicho ciclo se terminará cuando todos los seres vivos hayan logrado la iluminación. Realmente lo que significa la reencarnación es el cambio en el transcurso de una misma vida. Es la evolución del yo. De la misma manera que el niño tiene que morir para dar lugar al adolescente con otros temores y otros deseos, las sucesivas reencarnaciones son cambios de perspectivas, de identidades, de verdades. Cambio de personalidad. Todo esto se da en una misma vida. No hay reencarnación luego de la muerte física sino que en el transcurso de una misma vida es posible ir muriendo y renaciendo cada vez. Eso es vivir en real presente sin dependencia del tiempo ni de lo externo.

La Reencarnación en el Shinto

El Shinto no se identificó a sí mismo como religión hasta la llegada del budismo a Japón, por lo que se vio influido en sus creencias. Siendo una mezcla de animismo y chamanismo, ya tenía presente la noción de reencarnación en forma de espíritus o almas que se relacionaban con los vivos. El shinto no tiene por tanto una soteriología clara de salvación, sino que los japoneses acuden para esto al budismo. Con la absorción de nociones budistas, el shinto convertirá a algunos de sus elementos míticos como los llamados kami, en seres que se reencarnan con misiones diversas.

La Reencarnación en el Taoísmo

El Taoísmo es una visión filosófica de la vida y la naturaleza, cuya faceta religiosa se caracteriza por métodos de vida, salud y meditación. Según el taoísmo, el tao es un principio supremo que impregna todo el universo, y por tanto su naturaleza es inmortal y eterna. La reencarnación existe ya que nada muere al estar todo lo vivo fluyendo con el tao. El taoísta no busca acabar con la reencarnación directamente, sino que sigue el camino del tao cuya culminación es volverse uno con el tao, y por tanto, conseguir la inmortalidad.

Principios que rigen el Proceso de la Reencarnación según Brian Weiss

Tomados de los libros del médico y psiquiatra Brian Weiss, quien ha acumulado una gran experiencia en regresiones a vidas pasadas en miles de pacientes mediante la hipnosis.

  • Se conserva generalmente el mismo sexo de vida en vida, a lo largo de un número inmenso de reencarnaciones. Sin embargo, cada cierto tiempo encarna en el otro sexo para pasar por experiencias que no podría conocer de otra manera. Por ejemplo, si siempre fuera hombre no podría pasar por la experiencia del parto. 
  • Cada alma determina el tiempo entre reencarnaciones. Si estás muy cansado, entonces te tomas un descanso. Si eres sabio, tomas tiempo para digerir tu conocimiento y planear tu siguiente vida, de la misma manera que un escritor planea su próximo libro. Si tienes demasiadas ligas con esta realidad o si eres demasiado impaciente o si no has aprendido lo suficiente, entonces puedes regresar con demasiada rapidez. Siempre queda esto como decisión del individuo. No existe la predestinación. Las respuestas se encuentran detrás de ti mismo entonces, como están dentro de ti ahora. 
  • Los grupos de almas tienden a reencarnarse juntos una y otra vez, para elaborar el karma (deudas para con otros y para con uno mismo, lecciones que hay que aprender) a lo largo de muchas vidas. 
  • En el momento en que se produce el fallecimiento el alma abandona el cuerpo; flota por encima y luego se ve atraída hacia una luz maravillosa y energética. El alma pasaba automáticamente al más allá. El embalsamamiento, los ritos fúnebres y cualquier otro procedimiento posterior a la muerte no tienen nada que ver con esto: es automático, sin preparativos necesarios, como cruzar una puerta que se abre. 
  • Las investigaciones con pacientes que han recordado sus muertes en vidas anteriores indican que la experiencia del fallecimiento es prácticamente la misma para todos. Repasan su vida desde el amor, sin juzgar ni criticar. Sin embargo, sienten las emociones profundamente, tanto las suyas como las de los demás, y así aprenden a un nivel profundo. Por ejemplo, si una persona ha ayudado de todo corazón a otra que lo necesitaba sentirá que le hace llegar su gratitud y su amor, pero si ha hecho daño o herido a los demás, sea emocional o físicamente, experimentará su rabia, además de su dolor. Qué oportunidad tan maravillosa de aprender. Más adelante, la persona y su comitiva, formada por los guías, los sabios, los ángeles y otros seres que le han ayudado con amor a lo largo de muchos años, preparan su próxima vida, para que pueda rectificar lo que haya hecho mal. 
  • Siempre estamos desarrollándonos y aprendiendo. Cuando ya no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de forma voluntaria para ayudar a la humanidad con un servicio de amor, o quedamos en el otro lado y ayudar desde ese estado. En ambos casos, seguimos progresando por las dimensiones divinas. 
  • Existen millares de casos registrados en la bibliografía científica que confirman la Reencarnación. Sobre todo los de niños que hablaban idiomas extranjeros sin haberlos oído nunca, que tenían marcas de nacimiento allí donde habían recibido antes heridas mortales. Niños que saben dónde hay objetos preciosos ocultos o enterrados, a miles de kilómetros, décadas o siglos antes. 
  • Las personas que regresan, después de un período de peligro de muerte, se separan del cuerpo y contemplan los esfuerzos que se hace por resucitarlos, desde un punto situado por encima del cuerpo. A su debido tiempo cobran conciencia de una luz brillante o de una relumbrante figura espiritual en la distancia; a veces, al final de un túnel. No hay dolor. Cuando cobran conciencia de que aún no han completado la tarea que tienen que cumplir en la Tierra, de que deben regresar al cuerpo, inmediatamente vuelven a él y sienten otra vez dolor y otras sensaciones físicas. 
  • Cuando el alma abandona el cuerpo se ve una luz maravillosa. Otras almas salen a su encuentro, vienen a ayudar. Son almas maravillosas, que no tienen miedo. El ser recién desencarnado se siente muy liviano, sólo siente paz. Empieza un tiempo de consuelo, donde el alma es reconfortada. El alma aquí encuentra paz y se dejan todos los dolores físicos atrás. El alma está apacible y serena. Es una sensación maravillosa como si el Sol brillara siempre sobre uno. La luz es muy intensa y tiene muchos colores. Todo viene de la luz. De esa luz viene la energía. Nuestra alma va inmediatamente hacia allí. Es como una fuerza magnética que nos atrae. Es como una fuente de poder que sabe curar. 
  • Las vidas no se miden por años, sino por las lecciones aprendidas y tareas completadas: esperanza, fe, amor, ayudar y compartir sin expectativas de recompensa. 
  • Cada individuo es exactamente lo que él se ha ganado el derecho de ser. Lo rodea aquella felicidad cuyos derechos ha adquirido en el pasado. Se enfrenta en la actualidad con las deudas contraídas en la anterior vida y que hoy le salen al encuentro. La infelicidad es el resultado del sufrimiento infligido a otros en la vida anterior y que antes de nacer aceptó ahora reparar. Si su cuerpo hoy es débil, es porque antes lo descuidó, si carece de amigos es porque en la anterior vida no los hizo. El hombre es el resultado de su pasado y será el fruto de su presente. Los dones y facultades actuales son el resultado de su sincero trabajo de ayer. Quien trabaja de esclavo puede volver hecho un príncipe, por amable respetabilidad y méritos ganados. Quien gobernó de rey puede volver vagando por el mundo, vestido de harapos, por cosas que hizo o dejó de hacer. Si quieres conocer el pasado, mira tu vida presente. Si quieres conocer el futuro, mira tu vida presente. Buddha. 
  • Una interrupción del embarazo o un aborto natural suele estar relacionado con el pacto que se establece entre la madre y el alma que va a entrar en el bebé. El cuerpo del bebé carecía de la salud suficiente para llevar a cabo su tarea en la vida que le esperaba, o aquel no era el momento oportuno para sus objetivos, o la situación externa había cambiado, en este caso debido a la desaparición del padre en el momento en que los planes del bebé o de la madre necesitaban la figura paterna. En muchos casos la misma alma, después de un aborto, provocado o espontáneo, regresa a los mismos padres en el siguiente bebé que procrean. 
  • Cuando un alma no puede nacer por decisión de los padres, nacerá en la misma familia de los padres en circunstancias similares. 
  • El alma no entra en el cuerpo enseguida. Aproximadamente durante la concepción, el alma reserva el cuerpo. Entonces, ninguna otra alma puede disponer de ese cuerpo. El alma que ha reservado el cuerpo de un determinado bebé puede entrar y salir de él cuando lo desee. No está confinada. Es algo parecido a estar en coma. Durante el embarazo, el alma se va uniendo gradualmente al cuerpo del bebé, pero la unión no es completa hasta que se acerca el nacimiento. Puede producirse un poco antes, durante el parto o nada más nacer. 
  • En la regresión a vidas pasadas se reconocen a los seres queridos así, sin más. Al mirar a los ojos de el alma gemela se sabe quién es. Sea en el Cielo o en la Tierra, se percibe una vibración o una energía característica de los seres amados. Se vislumbran la personalidad más profunda que hay en su interior, y surge un conocimiento interno, que proviene del corazón. Se produce una conexión. Puesto que los ojos del corazón son los primeros que ven, las palabras no pueden transmitir por sí solas la seguridad del reconocimiento del alma. No existe duda ni confusión. Aunque él cuerpo sea posiblemente muy diferente del actual, el alma es la misma y se reconoce. Este reconocimiento es completo y queda fuera de toda duda. 
  • Algunas veces el reconocimiento del alma puede tener lugar en la mente antes que en el corazón. Este tipo de reconocimiento suele producirse con bebés o niños pequeños que muestran unas peculiaridades físicas o comportamientos muy concretos; pronuncian una palabra o una frase e instantáneamente se reconoce en ellos a un padre, una madre o un abuelo queridos. Pueden tener una cicatriz o marca de nacimiento idéntica a la de nuestro ser querido, o quizá nos cogen de la mano o nos miran de la misma manera. El caso es que nosotros los reconocemos. 
  • En el cielo, un lugar que no requiere del cuerpo físico, el reconocimiento del alma puede producirse a través de un conocimiento interior: una percepción de la energía, la luz o la vibración específica del ser amado. Las sientes en el corazón. Se trata de una sabiduría intuitiva y profunda, y entonces reconocemos a nuestros seres queridos de un modo completo e inmediato. Incluso pueden ayudamos adoptando el cuerpo que tenían en la última encarnación que compartieron con nosotros. Los vemos tal como se nos aparecieron en la Tierra, a menudo con un aspecto más joven y saludable. 
  • Si en verdad nunca morimos, entonces no llegamos realmente a nacer. Somos inmortales, divinos e indestructibles. La muerte no es nada más que cambiar de habitación atravesando el umbral de una puerta. 
  • En el transcurso de nuestras existencias cambiamos de sexo, religión y raza con el objetivo de aprender desde todas estas perspectivas. Es como si fuéramos siempre a la escuela. Regresamos repetidas veces para aprender determinadas lecciones o cualidades como el amor, el perdón, la comprensión, la paciencia, la conciencia o la no violencia. Debemos olvidar otros sentimientos que son producto de viejas imposiciones, como el miedo, la ira, la codicia, el odio, el orgullo o el ego. Sólo entonces obtendremos la licenciatura y abandonaremos esta escuela. Tenemos todo el tiempo del mundo para aprender y desaprender. Somos inmortales; somos infinitos; somos de la misma naturaleza que Dios. 
  • Las almas se relacionan como los millares de hojas de un viejo árbol. Las que penden de nuestro propio tallo están estrechamente relacionadas con nosotros e incluso llegamos a compartir diferentes experiencias con ellas, vivencias del alma. También nos sentimos estrechamente unidos a las hojas de nuestras ramas. Tenemos algo en común con ellas. Están cerca de nosotros, pero no tanto como lo están las hojas de nuestro tallo. De igual modo, conforme nos vamos alejando por las ramas del árbol, nuestra relación con las otras hojas o almas sigue existiendo pero no es tan íntima como la que tenemos con las hojas más cercanas. Todos formamos parte de un árbol y un tronco. Podemos compartir experiencias. Nos conocemos. Pero los que pertenecen a nuestro tallo son los más íntimos. En este bello bosque hay muchos otros árboles. Cada uno de ellos está conectado con los demás a través del sistema de raíces subterráneo. De este modo, aunque una hoja se encuentre en un árbol muy lejano y diferente del nuestro, seguiremos conectados a ella. Estamos conectados a todas las hojas, pero tenemos una relación más estrecha con las de nuestro árbol, todavía más íntima con las de nuestra rama y un vínculo que es casi una fusión con las de nuestro tallo. Es posible que nos hayamos reunido en vidas pasadas con otras almas que pertenecen al mismo árbol pero que se encuentran lejos de nosotros. Podemos haber tenido muchas relaciones diferentes con esas almas, relaciones que quizás hayan sido muy breves. Tal vez hayamos aprendido algo nuevo, incluso de un encuentro de media hora. Una de estas almas tal vez haya sido un mendigo que se ha cruzado en nuestro camino y que nos ha conmovido. Con ello ha crecido nuestra capacidad de sentir compasión por otro ser humano y hemos contribuido a que esa persona aprenda a recibir amor y ayuda. Seguramente nunca más nos volvimos a encontrar con el mendigo en esa vida, pero formamos parte de la misma historia. La duración de nuestros encuentros varía: cinco minutos, una hora, un día, un mes, una década o más; así es como se relacionan las almas. Las relaciones no se miden en tiempo, sino en lecciones aprendidas. 
  • La Reencarnación es un puente hacia un mayor conocimiento, la sabiduría y la comprensión. Nos recuerda lo que debemos tomar y lo que debemos desechar; por qué estamos aquí y qué instrumentos necesitamos para seguir adelante; la increíble orientación y ayuda que recibimos a lo largo del camino, y que nuestros seres queridos vuelven a nosotros para compartir nuestros logros y aliviar nuestras cargas. 
  • No existe una relación directa entre los poderes psíquicos y el nivel de evolución espiritual. Los poderes psíquicos y el desarrollo espiritual no están necesariamente conectados. Los poderes psíquicos de algunas personas aumentan a medida que evolucionan espiritualmente, conforme van adquiriendo mayor conciencia. Esto, en vez de ser un paso esencial, es más bien una adquisición incidental. El ego de una persona no debería envanecerse simplemente porque sus poderes psíquicos aumenten. El objetivo es aprender algo sobre el amor y la compasión, la bondad y la caridad, y no cómo convertirse en un vidente famoso. 
  • La facilidad para un idioma en especial o la afinidad con cierta cultura pueden ser otra clave de orígenes pasados. Aunque algunas personas sienten afinidad con determinada cultura, a otros le repugnan ciertas zonas del mundo. Otros descubren claves sobre vidas pasadas a través de sensaciones de deja-vu. 
  • Es conveniente que reconsidere sus vicios. En caso contrario, se los llevará consigo a otra vida. Sólo nosotros podemos deshacemos de los malos hábitos que acumulamos cuando estamos en un estado físico. Si elige luchar y no quitárselos de encima, se los llevará a otra vida. Y sólo cuando decida que es lo bastante fuerte como para solucionar los problemas externos dejará de tenerlos en su próxima vida. 
  • El cuerpo y la mente son las máscaras que nuestra alma lleva en el mundo físico. La vida física es como una obra de teatro donde todo el rato hay cambios de guión imprevistos y en el escenario reina el caos. Cuando los actores desaparecen tras el telón, se acaba el lío. Los actores se quitan la máscara. Recuperan su vida e identidad permanente, dejan de ser los personajes que encarnan de manera temporal. El cuerpo actual es el personaje de la obra, el alma es el actor imperecedero. En el escenario los personajes pueden sufrir desgracias atroces, incluso la muerte. Sin embargo los actores jamás padecen daño alguno. En el contexto de nuestra propia inmortalidad, en la eternidad que trasciende el tiempo, todo es exactamente como tiene que ser. Al morir nos quitamos las máscaras y descansamos en nuestro estado natural. No hay desaparición ni olvido, simplemente nos quitamos las máscaras, ropas y otras coberturas externas y regresamos a los reinos espirituales donde nos renovamos y restablecemos. Aquí nos reencontramos con los compañeros del alma de todos los siglos y planificamos nuestra próxima vida en la Tierra. Cuando existe el tiempo y las circunstancias propicias, nos oponemos nuevas máscaras (con cuerpo y cerebro de bebé) y volvemos al estado físico. Es importante recordar que somos el alma, no la máscara. 
  • Las vidas más difíciles suelen procurar la oportunidad de un crecimiento espiritual acelerado. Estas vidas no suponen automáticamente un karma negativo procedente del pasado. Quizás escogimos la vida difícil para poder hacer más progresos. 
  • Vivimos en un mundo en el que la alternativa del dolor y la probabilidad del sufrimiento sean posibilidades de experiencia siempre presentes. Las tribulaciones son la mejor fuente de sabiduría para los mortales. No se puede percibir la realidad espiritual si antes no se ha sentido por la experiencia. Muchas de esas verdades solo se intuyen y comprenden en mitad de la adversidad. Jesús de Nazaret en Caballo de Troya 3 
  • Creemos que esta vida es lo único que tenemos. Esa es la única forma de que el ser humano viva la vida con intensidad. Si tuviéramos la certeza de que hay otra realidad, otra vida, no viviríamos con el mismo interés. Estamos aquí, en el mundo, en la materia, en la imperfección, para vivir lo que no podemos vivir en esa otra realidad, la del universo invisible del "no tiempo". Estamos aquí para saborear el tiempo y la limitación. Jesús de Nazaret en Caballo de Troya 9 
  • Cuando terminamos con nuestras vidas aquí, en la Tierra, estamos verdaderamente ansiosos por abandonar esta existencia. Cuando el cuerpo ya está agotado, realmente ya queremos deshacernos de él. El instinto de supervivencia se satisface perfectamente, porque el yo interior sabe a ciencia cierta que vivirá después de la muerte. Jane Robert en "Material de Seth" 
  • Cuando estás en esta dimensión en la Tierra es como si los acontecimientos recordados fueran como piezas de muebles, todas arregladas en un salón en determinado orden. Al vivir en el cuarto puedes encontrar tu camino entre los diversos muebles con toda facilidad. Cuando se "muere" y se cambia de dimensión es como si te mudaras a una habitación más grande y de tipo diferente y aquí los muebles quizás estén distribuidos de otra manera, retirados y vueltos a colocar, para satisfacción de tu alma. Puedes formar diferentes combinaciones con ellos y usarlos para diferentes propósitos. Jane Robert en "Material de Seth" 
  • Cuando mueres vas por los caminos que ya estuviste preparando cuando dormías y viajabas a otras dimensiones en tus sueños. existen varios períodos de adiestramiento que varían de acuerdo a cada individuo. Jane Robert en "Material de Seth" 
  • Cuando desencarnas, si estás muy cansado de la vida que ha terminado, te tomas un descanso. Si eres sabio tomas tiempo para digerir tu conocimiento y planear tu siguiente vida, de la misma manera que un escritor planea su próximo libro. Si tienes demasiadas ligas con esta realidad, o si eres demasiado impaciente, o si no has aprendido lo suficiente, entonces puedes regresar con mucha rapidez. Esto queda siempre a decisión de cada alma. No existe la predestinación. Las respuestas están en ti mismo. Jane Robert en "Material de Seth"

Ventajas que brinda la Reencarnación

La Reencarnación nos concede nuevas oportunidades para redimir las fallas de nuestras vidas pasadas. En otras palabras La reencarnación nos permite empezar de nuevo.

El tiempo de una sola vida humana no es suficiente para lograr la perfección necesaria. Esta exige un largo aprendizaje, que se va adquiriendo poco a poco. Ni los mejores hombres se encuentran, al momento de morir, en tal estado de perfección. La Reencarnación, en cambio, permite alcanzar esa perfección en otros cuerpos.

Usuarios Conectados

We have 24 guests and no members online