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Que es la Bilocación - Bilocación del Espíritu - Bilocación en Cuerpo y Alma

Bilocación es un término utilizado para describir un Fenómeno Paranormal, Sobrenatural o Divino, mediante el cual una persona puede estar presente simultaneamente en dos lugares diferentes al mismo tiempo. Bien sea en Espíritu o en Cuerpo y Alma.

No hay ningún otro fenómeno de la Mística que cause tantas dificultades como la Bilocación para ser explicdo satisfactoriamente. Se han formulado muchas teorías al respecto pero todavía, ninguna de ellas ha logrado producir una luz definitiva en torno a éste fenómeno.

En cuanto a la posibilidad de que la materia u organismo pueda estar presente en más de un lugar a la vez, Santo Tomás de Aquino, Silvio Mauro otros teólogos de diferentes épocas han negado tal posibilidad. En tal sentido especifican que la presencia de un mismo cuerpo en dos lugares diferentes al mismo tiempo es contradictoria porque la materia ocupa unas dimensiones específicas y no las puede ocupar en diferentes lugares simultáneamente.

Sin embargo sí puede ocurrir que mientras un cuerpo está en un lugar, en otro lugar esté una representación o figura aparente del mismo.  Esta representación puede darse "sobrenaturalmente" por intervención divina,  o preternaturalmente, por intervención diabólica. Esta explicación no ofrece ninguna dificultad y es una de las formas más aceptadas para explicar este fenómeno.

La Bilocación se puede realizar dos maneras, bien sea como Bilocación del Espíritu, también denominada Viaje Astral o Experiencia Extracorporal, o como Bilocación en Cuerpo y Alma, en este caso las personas son capaces de interactuar de forma normal cada uno de los dos entornos, con posibilidad de experimentar sensaciones y manipular objetos físicos.

Santo Tomás de Aquino enseña que la presencia de un mismo cuerpo en dos lugares diferentes al mismo tiempo es contradictoria porque la materia ocupa unas dimensiones específicas y no las puede ocupar en diferentes lugares simultáneamente.

Pero sí puede ocurrir que mientras un cuerpo está en un lugar, en otro lugar esté una representación o figura aparente del mismo.  Esta representación puede darse "sobrenaturalmente" (por intervención divina) o preternaturalmente,  por intervención diabólica. Esta explicación no ofrece ninguna dificultad y es una de las formas más aceptadas para explicar este fenómeno.

La Iglesia Católica reconoce el fenómeno de la bilocación como una manifestación de la espiritualidad del ser humano y como un término acuñado en el ámbito de la literatura eclesiástica con clara orientación mística.

Según Cristóforo Bove, relator para la Congregación de los Santos, no se trata de una cuestión de fe sobre la que la Iglesia tenga doctrina, sino de un fenómeno que "pone de manifiesto la gran espiritualidad del ser humano", con lo que sería posible para el catolicismo admitir los casos de bilocación entre personas de otras religiones.

La Iglesia Católica ha reconocido la existencia del fenómeno desde el siglo XIX en santos y místicos, entre los que se citan a Santa María (madre de Jesús), San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santa Ludwina, San Francisco Javier, San Martín de Porres, San Pedro Regalado, San José de Cupertino, San Alfonso de Ligorio, San Juan Bosco, San Pío de Pietrelcina, sor María de Jesús de Ágreda, sor María de León Bello y Delgado y sor Ursula Micaela Morata.

Uno de los caso más emblemáticos de Bilocación en la Iglesia Católica es el de Alfonso María de Ligorio, considerado uno de los grandes maestros de la vida espiritual de la Iglesia católica, y uno de los santos que mayor influencia tuvo en la devoción a María, madre de Jesús. Elaboró un sistema de teología moral que recibió el nombre de equiprobabilismo, sistema que evita los excesos del rigorismo en general, del jansenismo en particular, y del laxismo.

En 1774, Alfonso María de Ligorio afirmó haber entrado en un trance mientras se preparaba para una misa. Cuando salió del trance, dijo que había visitado la cabecera de fallecimiento del papa Clemente XIV.

Otro caso muy conocido es el de San Martín de Porres, quién fue un fraile peruano de la orden de los Dominicos. Siendo el primer santo mulato de América. Conocido también como "el santo de la escoba" por ser representado con una escoba en la mano como símbolo de su humildad.

A San Martín de Porres se le atribuye el Don de la Bilocación. Sin salir de Lima, se dice que fue visto en México, en África, en China y en Japón, animando a los misioneros que se encontraban en dificultad o curando enfermos. Mientras permanecía encerrado en su celda, lo vieron llegar junto a la cama de ciertos moribundos a consolarlos o curarlos. Muchos lo vieron entrar y salir de recintos estando las puertas cerradas. En ocasiones salía del convento a atender a un enfermo grave, y volvía luego a entrar sin tener llave de la puerta y sin que nadie le abriera. Preguntado cómo lo hacía, respondía: "Yo tengo mis modos de entrar y salir".

El caso de San José de Copertino es muy ilustrativo, ya que se asegura que asistió a la muerte de su madre en su pueblo natal sin abandonar el convento de Asís donde residía. Se cuenta que cuando la anciana estaba a punto de expirar, gritó con la voz teñida de dolor: “¡Oh José, hijo mío, ya no te veré más!”. A los pocos segundos habría aparecido una luz resplandeciente que iluminó la habitación, y la moribunda, viendo a su hijo, gritó de nuevo, pero esta vez con la voz llena de júbilo: “¡Oh fray José, hijo mío!”.

En ese mismo momento, por cierto, el santo se encontraba a cientos de kilómetros de distancia, en el convento de Asís. Lo curioso es que se asegura que José salió llorando repentinamente de su celda y se encaminó a la Iglesia a orar. El padre guardián, al verlo con el rostro tan descompuesto y los ojos arrasados de lágrimas, le preguntó por el motivo de su llanto. La respuesta de José fue lapidaria: “Mi pobre madre acaba de morir”. A los pocos días llegó una carta que confirmó la infausta noticia, pero los religiosos del convento quedaron estupefactos cuando se enteraron, por testimonios de gente allegada a la fallecida, que el santo había asistido personalmente a su madre moribunda. Todos estos hechos, por supuesto, constaron oficialmente en su proceso de beatificación.

Fuera de la Iglesia Católica, el fenómeno de la Bilocación es conocido en el Budismo esotérico como Dzogchen. Idries Shah y Robert Graves mencionan casos en los cuales altos clérigos tibetanos "aparecieron, al igual que algunos de los santos, en diferentes lugares al mismo tiempo".

El Dzogchen es practicado regularmente por los monjes de la escuela del budismo tibetano llamada Vajrayana, o "Vehículo de Diamante". Según la tradición Vajrayana, Dzogchen es la transferencia de la conciencia de lo mundano a un mundo postexistencial de manera lúcida. Esta meditación se realiza con la intención de alcanzar un estado superior de conciencia y romper el ciclo de las transmigraciones.

Los Ocultistas, Espiritistas, Teósofos y otros se refieren a la Bilocación como el Viaje Astral. El cuerpo físico, real, quedaría como muerto y el alma, con su "Periespírito", actuaría en otro lugar. 

Los Parasicólogos pretenden explicar la Bilocación como algo natural. Hablan de ideoplastia, fantasmogénesis, ectoplasma. Pero no han logrado dar una explicación que sea aceptable por los escépticos.

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