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Levitación como Fenómenos Sobrenatural

La Levitación puede definirse como el fenómeno mediante el cual, un cuerpo u objeto se halla en suspensión estable en el espacio, sin mediación de otro cuerpo u objeto físico en contacto con el que sustente al que levita o flota.

También se conoce como el fenómeno no ordinario que consiste en que un cuerpo se levante sobre la tierra, manteniéndose en el aire sin apoyo natural, y bajo efectos de la fuerza de gravedad.

La posibilidad de vencer la fuerza de gravedad puede ser el resultado de un largo adiestramiento, o puede presentarse espontáneamente, asombrando tanto al que levita como a quienes le observan. Muchos pueblos antiguos conocieron el arte de la levitación. Pero también en la actualidad, algunas personas afirman que pueden lograr la ingravidez a voluntad.

En muchas tradiciones Místicas y Religiosas, se considera que una persona iniciada puede levitar. En especial, el catolicismo considera la levitación como un fenómeno no ordinario que consiste en que un cuerpo se levante sobre la tierra, manteniéndose en el aire sin apoyo natural.

En la Mística Cristiana, recibe el nombre de Éxtasis Ascensional, y de marcha extática cuando el cuerpo parece desplazarse sin tocar el suelo.

La Levitación es uno de los fenómenos más mencionados en las vidas de los santos. Según los testimonios de personas que han visto levitar a santos, el fenómeno se producía en momentos en que caían en un fuerte éxtasis amoroso por Dios, y se levantaban del suelo perdiendo la noción del tiempo y el espacio.

Algunos de los Santos más importantes con el Don de la Levitación son San Benito José Labre, Santa Ángela de Brescia, Santa Antonieta de Florencia, Santa Arey, San Pedro Celestino, Santa Colette, Santa Margarita de Hungría, San Esteban de Hungría, Santa María de Egipto, San José Oriol, Venerable Bentivolio Buoni, San Francisco de Paula, San Juan de San Facond y San Martín de Porres.

Numerosos testigos dieron fe de que cuando San Martín de Porres oraba ante la cruz muchas veces lo encontraron levitando. De igual manera, los testigos lo vieron varias veces emanando luz de su cuerpo, con la que alumbraba su celda mientras oraba.

En los estudios realizados por los bolandistas se señalan testimonios de algunos casos de levitación en la historia del cristianismo: San José de Cupertino, San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, Santo Domingo Savio, Santa Catalina de Siena, San Felipe Neri, San Pedro de Alcántara, San Francisco Javier, San Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Esteban I de Hungría y San Martín de Porres entre otros.

Numerosos testigos dieron fe de que cuando San Martín de Porres oraba ante la cruz muchas veces lo encontraron levitando. De igual manera, los testigos lo vieron varias veces emanando luz de su cuerpo, con la que alumbraba su celda mientras oraba.

El caso de San José de Cupertino (1603-63) es, sin dudas, el primero de todos por el carácter conspicuo de esta manifestación. San José de Cupertino levitaba con frecuencia y ante testigos. Era un simple campesino originario de Apulia, Italia, y pasó su juventud tratando de llegar al éxtasis religioso por medios como la autoflagelación, el ayuno y los cilicios. A los 22 años se hizo franciscano y entonces su fervor religioso literalmente, desapareció.

San José de Cupertino es uno de los santos mejor conocido por levitar durante la oración, ya que experimentó tantas levitaciones que fueron presenciadas por sus hermanos de la Orden Franciscana y otras personas, que hoy es considerado como el santo patrón de avión de pasajeros. En la Biografía oficial de Fr. Angelo Pastrovicchi, publicada por primera vez en 1767, el autor afirma que:

“No sólo durante los dieciséis años de estancia del santo en Grottella, sino durante toda su vida, estos éxtasis y vuelos eran tan frecuentes, como se lo demuestra en las actas del proceso de beatificación, que desde hace más de treinta y cinco años, sus superiores no le permitían participar en los ejercicios en el coro y el refectorio o en las procesiones, para que no molestara a la comunidad”.

En una ocasión, mientras paseaba con un fraile benedictino por los jardines del monasterio, se elevó volando hacia un olivo. Un domingo, durante la misa, se elevó en el aire y voló hacia el altar, en medio de los cirios.

San José de Cupertino fue canonizado gracias al extraño don que le permitía flotar en el aire. A a menudo embelesado en levitaciones notables, se dejaba llevar por Dios a distancias. En los registros de su proceso de beatificación oficial o Acta Sanctorum, se registran setenta de sus levitaciones y vuelos extáticos.

Un médico, dos cardenales por lo menos y un Papa (Urbano VIII), entre otros muchos, fueron testigos de las momentáneas ingravideces de José; él las llamaba, mis mareos. Pasó toda su vida en oración, y la lglesia decidió que las levitaciones debían de ser obra de Dios.

Así como San José de Copertino era era famoso por el fenómeno de levitación, también lo fue el Padre Pío de Pietrelcina, quién era visto a menudo por sus hermanos mientras se alzaba en la oración, sobre la tierra. 

Testimonio del Padre Ascanio con respecto a las levitaciones del Padre Pío:

"Nosotros estábamos esperando al Padre Pío que tenía que venir a confesar a los penitentes. La Sacristía estaba llena de gente y todos estábamos pendientes de la puerta para ver cuando entrara el Padre Pío. La puerta estaba cerrada; cuando de repente, yo vi al padre Pío que caminó sobre las cabezas de las personas; dirigiéndose luego para el confesionario: posteriormente desapareció. Después de algunos minutos, comenzó a confesar. Yo no dije nada, y pensé que estaba soñando, pero cuando me lo encontré le pregunté: ¿”Padre, Pío Cómo usted ha logrado caminar sobre a las cabezas de las personas? ". Ésta era su respuesta cómica: "Puedo asegurarte mi niño, igual que caminar en un suelo... ".

Otra santa que levitaba fue Santa Teresa de Ávila, que murió en 1582. Esta notable mística y escritora española experimentaba las mismas sensaciones que tienen muchas personas cuando sueñan que vuelan. Ella misma describió sus levitaciones en el Libro de su vida:

“Es así que me parecía, cuando quería resistir, que desde debajo de los pies me levantaban fuerzas tan grandes, que no sé cómo compararlo... Y aún yo confieso que gran temor me hizo, al principio, grandísimo; porque verse así levantar un cuerpo de la tierra, que aunque el espíritu le lleva tras sí y es con suavidad grande, si no sé resiste, no se pierde el sentido; al menos, yo estaba en de manera en mí, que podía entender era llevada. "

La Iglesia Católica ha explicado este fenómeno como una anticipación del don de agilidad propia de los cuerpos gloriosos. Por regla, le Levitación Mística se verifica mientras el paciente está en éxtasis y, si el cuerpo se eleva un poco, se llama éxtasis ascensional; si se eleva a gran altura, recibe el nombre de vuelo extático; y si comienza a andar velozmente a ras del suelo, pero sin tocarlo, se llama marcha extática.

Tres destacados miembros de la Sociedad Londinense del siglo pasado fueron testigos, el 16 de diciembre de 1868, de un incidente tan extraordinario que aún sigue provocando controversias.

El vizconde Adare, el señor Lindsay y el capitán Wynne contemplaron cómo el famoso médium Daniel Dunglas Home se elevaba en el aire, salía flotando por una ventana de la casa y entraba también flotando, por otra, a unos 24 m de altura, según dijeron los testigos.

Daniel Dunglas Home se hizo famoso sobre todo por sus levitaciones, arte que ejercía sobre sí mismo y sobre otros objetos, en una ocasión, un piano de cola. Home, atribuía sus levitaciones a los espíritus.

En el contexto del Ocultismo, la teoría de la levitación se describe como el situarse en un estado mental en el que una persona es abstracta y espiritual en relación con el mundo material o físico en el que se encuentra. Cuando el pensamiento abstracto o espiritual, de levitación en este caso, crece hasta ser lo suficientemente fuerte, la observación abstracta se convierte en física y concreta. Esto permite a la persona que se soporte en lo que otros ven como normalmente abstracto e imaginario. Para el levitador, el fenomeno es tan real como la tierra es para los demás.

En su libro Mystére et magie au Thibet (Misterio y magia en el Tíbet) publicado en 1931, la señora Alexandra David-Neel, exploradora francesa del siglo XX, que pasó 14 años viajando por el Tíbet y sus alrededores, relata cómo encontró un hombre desnudo y cargado de cadenas. Su acompañante le explicó que su adiestramiento místico le había vuelto tan ligero que, a menos que llevara las cadenas, flotaba.

También describe la extraordinaria forma de recorrer largas distancias de un lama tibetano a quien pudo observar: "El hombre no corría. Parecía elevarse desde el suelo, dando saltos. Parecía tener la elasticidad de un balón y rebotaba cada vez que sus pies tocaban el suelo. Sus pasos tenían la regularidad de un péndulo. " Se dice que el lama corría cientos de kilómetros usando esta extraña forma de locomoción, mientras mantenía los ojos fijos en alguna meta muy distante.  

En la revista Illustrated London News del 6 de junio de 1936 apareció una serie única de fotografías. Mostraban las sucesivas etapas de la levitación de un yogui indio, Subbayah Pullavar, demostrando que, aunque de naturaleza desconocida, no se trataba de una ilusión hipnótica.

Un testigo europeo del acontecimiento, P. Y. Plunkett, describía la escena:

"Sucedió alrededor de las 12:30 de la mañana, con el sol justo encima de nosotros, de modo que las sombras no desempeñaron ningún papel en el espectáculo... A poca distancia, de pie y en silencio estaba el protagonista, Subbayah Pullavar, de cabellos largos, bigotes caídos y una extraña mirada. Nos saludó y conversó un momento con nosotros. Practicaba este tipo de yoga desde hacía casi 20 años, tal como habían hecho antepasados suyos. Le pedimos permiso para tomar fotografías de su actuación y accedió gustosamente... "

Plunkett reunió a unos 150 testigos, mientras el protagonista comenzaba sus preparativos rituales. Se vertió agua alrededor de la tienda de campaña en la que iba a tener lugar la levitación; se prohibieron los zapatos con suela de cuero dentro del círculo y el levitador entró solo en la tienda de campaña. Unos minutos después, los ayudantes la retiraron y allí, dentro del círculo, se hallaba el fakir, flotando en el aire.

Plunkett y otro testigo se adelantaron para investigar; el fakir estaba suspendido en el aire, a un metro más o menos del suelo. Aunque estaba agarrado a un bastón cubierto de tela, eso parecía ser sólo para mantenerse en equilibrio, no para sostenerse.

Plunkett y su amigo examinaron el espacio debajo y alrededor de Subbayah Pullavar y lo encontraron desprovisto de cuerdas o cualquier otro aparato invisible. El yogui estaba en trance y muchos testigos creyeron que había levitado, aunque otros sugirieran que sólo se trataba de un estado cataléptico. Las famosas fotografías fueron tomadas desde varios ángulos, durante los cuatro minutos que duró el espectáculo; después, la tienda de campaña fue montada nuevamente alrededor del fakir. Evidentemente, el descenso era muy privado, pero Plunkett se las ingenió para presenciarlo a través de las delgadas paredes de la tienda:

"Al cabo de un minuto, aproximadamente, pareció oscilar y entonces empezó a descender muy lentamente, siempre en posición horizontal. Le llevó unos cinco minutos resbalar desde el extremo del bastón hasta el suelo, una distancia de un metro, más o menos. Cuando Subbayah estuvo en el suelo, sus ayudantes lo trajeron hasta donde estábamos sentados y nos pidieron que tratásemos de doblar sus miembros. Aún con ayuda, fue completamente imposible. "

El yogui fue friccionado y mojado con agua fría durante otros cinco minutos antes de que saliera de su trance y recuperara la movilidad de sus miembros.

El movimiento oscilante y la posición horizontal que observó Plunkett parecen ser esenciales en la verdadera levitación.

 

Mejor respuesta:   Se pensó que sólo los santos hallándose en pleno éxtasis místico –y sufriendo en ciertos casos de hipertiroidismo- han poseído la facultad de levitar.Pero no siempre ha sido así En 1951, E. A. Smythies, consejero británico en el Gobierno de Nepal, vio a un joven levantarse medio metro del suelo, sin truco de por medio, y caer pesadamente al suelo. El fenómeno de repitió varias ante las miradas perplejas del inglés.

La Levitación es una tradición milenaria en la India. El Surya Siddantha, libro sagrado de la India, explicaba que los Siddhas, adeptos de ciencias avanzadas, podían volverse ligeros o pesados, a voluntad. En 1977, el Maharishi Mahesh Yogi decía que levitar es posible cuando existe una perfecta coordinación mente-cuerpo y daba consejos para conseguirlas.

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