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YO - YO SOY - El YO Superior o Espiritual - La Magna Presencia YO SOY

El YO Superior es el aspecto Divino del Alma el cual está conectado con ella a través de la Chispa Divina

La Presencia YO SOY (corresponde al Padre-Madre), es el YO SOY EL QUE YO SOY, la Presencia eterna de Dios individualizada para cada hijo e hija de Dios. La Chispa Divina del Creador está contenida en el Alma, este es el sello que lo vincula con Él.

Es nuestra conexión directa con el Creador, es su voz quien habla a través de nosotros, nuestra voz interior, que nos guía, quien nos dice que debemos hacer, el que constantemente nos esta haciendo saber de su presencia y su guía.

Si aceptamos su llamado y entendemos que nuestro SER es parte de un TODO, y que todos somos UNO con DIOS, que en los niveles más elevado de nuestro SER conocidos como los Niveles Monádicos Superiores, estamos conectados directamente con LA LUZ DIVINA, que es esa Luz la que ilumina nuestro camino, la que guía nuestros pasos, la que nos hace discernir entre el bien y el mal, la que a cada instante de nuestra vida nos hace saber su presencia, y nos llama a escucharla, a que sigamos el camino que nos indica y no el que nos propone nuestra mente o ego, entonces nos daremos cuenta que nuestro paso por este plano terrenal es mucho más fácil, sentiremos esa paz interior tan anhelada por todos y que solo Dios nos la puede ofrecer si escuchamos su Voz a través de nuestra conexión YO SOY.

Nuestro Ser Superior o YO SOY tiene poder para crear y sabiduría para resolver problemas y aprender lecciones. Es el que crea nuestras circunstancias y el que nos susurra la solución a los problemas que una y otra vez se nos presentan. Es el que nos envía luces para superarlos y es el que muchas veces tiene que soportar en silencio el que nuestro ser mental- racional no lo escuche ni acepte su poder ni su sabiduría.

La Magna Presencia YO SOY

YO SOY, TU, TU PROPIO Y VERDADERO YO

El Espíritu de la Consciencia Crística. Cuyo llamado has escuchado.

YO SOY Tu Yo más elevado, el Vivificador, cuyo impulso haz sentido, Tu Yo Divino, el Donante de todos los bienes que has recibido.

YO SOY DIOS EN TÍ MISMO

´´EL ALTÍSIMO HABITA EN TU CORAZÓN DEJA QUE SEA EL QUIEN GUÍE TUS PASOS Y NO EL SEÑOR DE LA RAZÓN´´

La Chispa Divina del Creador está contenida en el Alma, este es el sello que lo vincula con Él.

La Chispa Divina, es el don de vida, conciencia y libre albedrío dado por la Presencia YO SOY. Mediante el Amor, la Sabiduría y el poder de la Deidad anclados en la Llama Trina, el alma puede realizar su razón de ser en la Tierra.

Rodeando a la Presencia YO SOY tenemos el Cuerpo Causal. Como su nombre indica es el cuerpo de la Primera Causa (desde este cuerpo Dios envió al alma, en respuesta a su demanda de libre albedrío, a los planos de la materia para demostrar la Ley de la Vida).

El Cuerpo Causal está compuesto de siete esferas concéntricas de luz que indica siete planos diferentes de conciencia Divina.

En estas esferas se encuentra grabada toda la energía de vida correctamente utilizada por el alma en todas sus vidas pasadas y se encuentra accesible para su uso hoy y en todo momento. Estos son los recursos creativos y los talentos, el genio y la gracia ganada por el servicio en cada uno de los siete rayos.

El Concepto del YO es complejo, también considerado como Ego o Personalidad, es un término difícil de definir de buenas a primeras dadas sus diferentes acepciones. A lo largo de la historia su definición se ha relacionado con otros términos como psique, ser, alma, conciencia. La aproximación académica hace precisiones según la disciplina desde la que se enuncie.

No es el Espíritu ni lo que se conoce como YO Espiritual, que permanece oculto. En el ser humano es el sentimiento de auto-consciencia, el “Yo soy un Yo”, algo que en la inmensa mayoría de la humanidad no existía hasta hace poco. Ya sabemos que en épocas pasadas el sentimiento que prevalecía era el de la pertenencia grupal a una familia, tribu, raza, nacionalidad, linaje, etc., con mayor arraigo según retrocedamos en la historia evolutiva humana. El Yo humano, como se manifiesta en la actualidad, es el resultado de un proceso de cambio de consciencia que comienza en el siglo XV y que eclosiona de forma masiva a lo largo del siglo XX. 

El estudio del YO abarca tanto disciplinas de orientación biológica, (psicobiología, neurobiología, neuropsicología, etc.), como disciplinas de corte filosófico y humanista. El término yo se relacionaría con los conceptos de conciencia y cognición.

La pregunta por el YO es quizás uno de los cuestionamientos fundamentales de la humanidad, por lo que no solo ha sido enunciada en el contexto de la ciencia sino en diversos sistemas religiosos y espirituales a lo largo de la historia humana.

En los distintos períodos de la historia han existido diversas opiniones acerca de la índole del YO. Para las concepciones "clásicas", el yo ha sido una substancia ya sea un "alma" substancial o meramente una cosa. Otras teorías niegan toda substancialidad del yo, considerándole solo como un epifenómeno, una función, o un complejo de sensaciones e impresiones. Por último, han existido también teorías que buscan una solución ecléctica intermedia o que se han fundado en algún otro principio divergente.

El YO en Filosofía

En español según una explicación simplista que aporta la RAE en su DRAE el yo señala la realidad personal del que habla o del que escribe y refiere asimismo a todo sujeto humano en su calidad de persona.

El concepto de yo ha desempeñado un lugar central en la obra de numerosos filósofos; por ejemplo en la enunciación original (en francés) del cogito ergo sum hecha por Descartes (quien usa la palabra francesa je como equivalente yo). En cuanto a Kant, éste filósofo trata al ego principalmente como una base de la gnoseología, para Kant el yo es la unidad asociada a la totalidad de las representaciones y el "yo pienso" es la pura apercepción, así gnoseológicamente el yo es la transcendental unidad de apercepción, tal unidad posee un carácter objetivo que le hace diferir del carácter subjetivo de la conciencia.

Pero ese yo es un yo del conocimiento, en cuanto se le plantean a Kant cuestiones derivadas del paso de la razón teórica a la razón práctica le es imposible conservar el criterio de la unidad aperceptiva transcendental por lo que se hace necesario la inclusión del ego en una realidad más amplia la cual en lugar de preceder a la sociedad y a la historia tal unidad más amplia es la mismísima historia, así, pese a las grandes diferencias ocurridas entre ambos pensadores el ego kantiano tiene similitudes con la Razón en cuanto es dialecticamente equiparable al "espíritu" (Geist) que teoriza Hegel aunque tanto la "Razón" (acaso equiparable al logos) y el "espíritu" (o "Geist") hegelianos resultan algo muy superior al ego y el ego les es subordinado en el devenir de la historia.

El YO en Psicología

En psicología, Yo, más frecuentemente (como en antropología) referido con el universal latinismo ego; y en alemán: Ich y en francés je (yo deíctico) o moi (yo pronominal siendo actualmente usado en francés moi como equivalente a ego), se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos, psíquicos y sexuales.

El Yo Superior o Espiritual

Yo Soy, imagen religiosa de la Nueva Era que representa a la Divina Presencia y que enseña la Doctrina del Cuerpo Crístico.

El Yo Superior es el aspecto Divino del Alma el cual está conectado con ella a través de la Chispa Divina.

La Chispa Divina del Creador está contenida en el Alma, este es el sello que lo vincula con Él.

Cuando Dios nos creó, creó un espíritu, a Su imagen y semejanza que comparte con Él el Ser y la Sabiduría como Creador a Criatura.

Es esa parte de nosotros que ES el “YO SOY” es el que sabe para qué nacimos. Es el que recuerda por qué vino a esta madre y a este padre, a estas circunstancias determinadas y a estas personas determinadas. Es el que sabe lo necesario para cumplir la misión y que sin embargo, al nacer va perdiendo comunicación con su dimensión carnal y su dimensión mental (niño interno y ser racional).

También se podría denominar como nuestro Cuerpo Electrónico de Luz, la imagen de Dios grabada en cada uno de nosotros, una copia exacta de sí mismo. Es una de las réplicas exactas de la imagen Divina que fueron expandidas para que cada alma pudiera expresar un aspecto de la individualidad de Dios. Tiene la misma y exacta naturaleza de su Divinidad.

El Yo Superior es el aspecto de nuestro espíritu consciente individual que trasciende al cuerpo desde la cuarta hasta la novena dimensión. Más allá de la novena dimensión no se distingue la conciencia individual.

Nuestro Yo Superior tiene poder para crear y sabiduría para resolver problemas y aprender lecciones. Es el que crea nuestras circunstancias y el que nos susurra la solución a los problemas que una y otra vez se nos presentan. Es el que nos envía luces para superarlos y es el que muchas veces tiene que soportar en silencio el que nuestro ser mental- racional no lo escuche ni acepte su poder ni su sabiduría.

Es el que nos dice cuando conocemos a una persona si debemos o no continuar el trato con ella. Es el que nos guía hacia las almas o espíritus afines, a las almas o espíritus de los que debemos aprender lecciones, y hacia nuestra alma gemela. Es esa voz interior que podemos llamar sabiduría o intuición y a la que a veces no le hacemos caso porque no aceptamos la tridimensionalidad de nuestro ser.

El Yo Superior tiene función, forma y nivel de conciencia diferentes en cada dimensión, es la parte de nuestro Ser que habita en la quinta y sexta dimensiones y que mantiene forma humanoide aunque ya no sea física.

El Yo Superior está disponible para una conexión consciente siempre que se desee y se esté preparado, pero no interferirá con nuestro libre albedrío para hacerse notar ni para influenciar nuesra vida. Para poder conectarnos directamente con nuestro Yo Superior debemos desear evolucionar espiritualmente y saber que somos un alma y espíritu valioso más allá de nuestro cuerpo. En caso contrario, la conciencia se identifica con el ego y la personalidad como si aquél fuera todo el yo.

A través de la meditación, la instrucción, los sueños, o las revelaciones, podemos darnos cuenta de que también existe una divinidad en nuestro cuerpo. En ese punto se convierte en algo natural pedir ayuda a los Guías Espirituales, altísimos seres de luz, que cuidan a cada individuo desde que fue Chispa Divina, lo hacen por amor impersonal y libre voluntad, todos tenemos tres o más Guías Espirituales, los cuales pueden ser: Ángeles, Seres de Luz, o Maestros Ascendidos y Nuestro propio Yo Superior para desvelar lo Divino, el Verdadero Yo interior. Un Guía Espiritual, es lo que a menudo llamamos nuestro Ángel de la Guarda.

Con su ayuda afloran a la superficie karmas, creencias, juicios, emociones y cualquier otra cosa que esté bloqueando el camino de acceso a la divinidad y podemos empezar con el despejamiento y la sanación como aspectos del despertar espiritual.

La Amada Presencia de Dios o EL Yo Soy, y nuestros Guías Espirituales, nos proyectan y mandan constantemente ideas positivas, las cuales muchas personas siguen y las acatan y otras no la aceptan por libre albedrio; por ello debemos de entregarle el mando de nuestra corriente existencial, para que el Plan Divino de Dios se manifieste en nuestras vidas.

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