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Alá - Al lāh - Al lāh al ab

Alá es la hispanización de la palabra árabe Al-lāh, que significa en árabe ‘Dios’. Si bien el término es más conocido en Occidente debido a su utilización por parte de los musulmanes como referencia a Dios, éste es utilizado por los árabes de todas las religiones Abrahámicas, incluidas los Cristianos y Judíos, en referencia a Dios.

El término fue utilizado también por los Paganos de La Meca como referencia al Dios Creador, posiblemente la deidad suprema en la Arabia Preislámica.

Los conceptos asociados con la palabra (como una deidad) difieren entre las tradiciones. En la Arabia preislámica, Alá no era la única divinidad, sino que le asociaban colaboradores y compañeros, hijos e hijas. En el Islam, Alá es el supremo y comprende todo nombre divino. Todos los demás nombres divinos se cree que refieren a Alá.

Alá es Único, el Único Dios, trascendente Creador del universo y Omnipotente. Los árabes cristianos de hoy no tienen otra palabra para Dios más que Alá, usan términos tales como Al-lāh al-ab (الله الآب) para referirse a Dios padre. Hay similitudes y diferencias entre el concepto de Dios tal como es representado en el Corán árabe y la Biblia hebrea. 

Respecto a la etimología de la palabra Alá, hay opiniones muy diversas: ya entre los gramáticos árabes clásicos, esto es, medievales, se cuentan unas veinte opiniones diferentes. Las hipótesis más extendidas son las siguientes:

Algunos eruditos plantean que es el nombre propio de Dios, sin derivación alguna, puesto que Él mismo se ha nombrado así en el Corán, no se puede nombrar con este nombre sino únicamente a Dios mismo, esta es la opinión de uno de los más sabios gramáticos de la lengua árabe como Sibuyé, también es la opinión de al-Shafi'i, Al-Ghazali, al-Jatâbi e Ibn Kazir.

Una muy habitual considera que Al-lāh procede de ʾilāh, palabra que designa a cualquier divinidad, precedida del artículo determinado al-.

Sería por tanto una contracción por el uso de al-ʾilāh, es, "El Dios", "El Adorado" y ésta es la opinión de Ibn Qaim.

Algunos lingüistas, sin embargo, consideran que no es verosímil la pérdida de la hamza inicial de ʾilāh (consonante árabe aquí representada con un apóstrofo), ya que es la primera letra del nombre original de Dios y los términos sagrados, por tabú, tienden a mantenerse poco o nada alterados en su pronunciación. En otras palabras, no creen que una persona religiosa pueda apocopar el nombre de Dios. Estos lingüistas piensan que Al-lāh procede directamente de la raíz semítica ʾel que designa a la divinidad. Esta raíz, en arameo, dio lugar al término ʾāllāhā, que habría podido pasar al árabe con desaparición de la ā final (en arameo es una vocal desinencial, y éstas tienden a desaparecer en árabe) y acortamiento de la ā inicial por confusión con el artículo al-.

En cualquier caso la etimología de la palabra Alá remite a la misma raíz que ʾEl, Eloh y ʾElohīm (אֱלֹהִים), términos que designan a Dios en la Biblia y que forman parte de numerosos nombres propios de origen hebreo, como Samuel, Daniel, Rafael, Miguel, etc.

Dios en el islam

El Musulmán cree en Dios, es decir; afirma la existencia de un Señor y Creador de los Cielos y la Tierra, Dueño de todo lo existente, divinidad única, caracterizado de toda perfección, alejado de todo defecto, esto primeramente por guía del Creador a Su siervo, posteriormente por evidencias del instinto natural del ser humano, la razón, los sentidos, signos en la creación y como prueba principal; los textos sagrados.

Dado que se trata del mismo Dios de judíos, las cualidades que los musulmanes le atribuyen son básicamente las mismas que le atribuyen aquellos. Es reseñable, sin embargo, que el Islam, a semejanza del judaísmo, insiste en su unidad (tawhid), es decir, que es uno y no tiene diversas personas en su carácter incomparable e irrepresentable, es decir no es a imagen y semejanza del hombre.

Un teólogo reconocido en su famoso escrito Aquidah At Tahawiah describe a Alá de la siguiente manera:

  • Al-lāh es el único Dios, sin copartícipe alguno.
  • No hay nada como Él.
  • Y no hay Nada que le sea imposible.
  • No hay otra divinidad [que merezca la adoración] que Él.
  • Él es el Eterno sin principio, Permanente sin final.
  • Nunca perecerá, ni fenecerá.
  • No acontece sino lo que Él desea.
  • No hay imaginación que Lo pueda concebir, ni intelecto que Lo pueda abarcar.
  • Él es diferente a cualquier ser creado.
  • Viviente y no muere, Inmanente y nunca duerme.
  • Creador sin necesidad alguna, Proveedor sin ningún esfuerzo.
  • Da la muerte sin temor, Resucitador de la vida sin dificultad alguna.
  • Él ha existido siempre con sus atributos antes de la creación, al originar la creación no aumentó en nada Su esencia que ya existía [pues Él siempre ha sido Perfecto]. De la misma manera que Sus atributos siempre han existido: no dejará de tenerlos por toda la eternidad.
  • No ha sido que después de haber creado se Le llame «el Creador», ni después de haber originado la creación se Le nombre «el Originador».
  • De Él ha sido el Señorío incluso antes de existir un subordinado, como ha sido el Creador incluso antes de existir algo creado.
  • De la misma manera que es el Vivificador de lo muertos, después de haberles concedido la vida, era merecedor del nombre antes de habérselas otorgado, así como merecía el nombre del Creador antes de haberlos creado.
  • Porque es una realidad que Él es sobre todas las cosas Poderoso, todas las cosas dependen de Él, cualquier asunto Le es fácil, no necesita de nada, No hay nada ni nadie como Él, y Él es Omnioyente, Omnividente.
  • Ha creado la creación con Su sabiduría.
  • Y les determinó su predestinación.
  • Asignó para ellos sus plazos.
  • Nada sobre ellos fue oculto para Él antes de haberlos creado, y sabía todo lo que iban a hacer antes de crearlos.
  • Les encomendó obedecerle, y les prohibió desobedecerlo.
  • Todas las cosas ocurren conforme a Su predestinación y a Su voluntad. Su voluntad es destino, los siervos no tienen voluntad excepto la que Él ha querido para ellos, lo que ha querido para ellos: sucede, y lo que no ha querido: no sucede.
  • Guía a quien le complace, los protege y los salvaguarda por Su generosidad. Extravía a quien quiere, los desampara y los aflige dentro de Su justicia.
  • Todos, conforme a Su voluntad, alternan entre Su generosidad y Su justicia.
  • El es Exaltado y está más allá de tener opositores o equivalentes.
  • No hay quien pueda evitar Su decreto, ni quien pueda retrasar Su decisión, y no hay quien predomine sobre Su orden.
  • Creemos en todo esto y tenemos la certeza que todo proviene de Él.

Al-Tahawi, Al-'Aquidah al-Tahawiah

El Islam se refiere a Dios también con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epítetos referidos a cualidades de Dios: El Clemente (Al-Rahmān), El Apreciadísimo (Al-'Azīz), El Creador (Al-Jāliq).

El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en árabe el nombre de al-asmā' al-husnà o "los más bellos nombres", algunos de los cuales también han sido utilizados por cristianos y judíos o han designado a dioses de la Arabia preislámica. Algunas tradiciones afirman que existe un centésimo nombre que permanece incognoscible, que es objeto de especulaciones místicas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-'Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que también existe en el judaísmo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo. Otras veces, se utiliza simplemente la palabra Rabb (señor).

La palabra Al-lāh está en el origen de algunas palabras españolas como "ojalá" (w[a] shā-llāh: y quiera Alá o y quiera Dios), "olé" (w[a]-llāh: por Alá o por Dios) o "hala" (yā-llāh: oh Dios). 

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