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Esenios - Manuscritos del Mar Muerto

Miembros de una Hermandad Religiosa Judía, organizada en torno a bases comunitarias profundas, y a prácticas de un estricto ascetismo. La orden, con unos 4.000 miembros, existió en Siria y en Palestina desde el siglo II a.C. hasta el II d.C.

Establecidos probablemente desde mediados del siglo II a. C., tras la revuelta macabea y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes. Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación seléucida (197 a 142 a. C.).

Su nombre en hebreo asaim (עשים), esto es "hacedores", ya que ellos decían "Si la Torah lo dice, lo hacemos", del verbo hacer=laasot (לעשות), y del plural en masculino=im (ים), griego era «εσσηνοι» (essenoi), «εσσαιοι» (essaioi) u «οσσαιοι» (ossaioi).

Sus principales asentamientos se encontraban a orillas del mar Muerto. A los esenios no se les menciona ni en la Biblia ni en la literatura rabínica, y toda la información con respecto a ellos está circunscrita a los escritos de Filón de Alejandría, un estudioso y filósofo judío helenístico de Alejandría y a las obras del cronista romano Plinio el Viejo y el historiador judío Flavio Josefo.

Si alguien deseaba ser miembro de la comunidad (yahad) debía ser instruido, aceptado y luego pasar dos años de prueba para ingresar definitivamente. A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad.

Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad, desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua.

Por lo general, las mujeres no eran aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su vida, aunque según Josefo, una parte de los esenios sí permitían el matrimonio y entre las normas de Qumrán se reconoce claramente la opción de casarse, pero se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.

Administraban la interpretación última de la Ley que había sido revelada a su fundador, a quien se hace referencia en sus escritos como el Maestro de Justicia. Este personaje, del que se especula más gracias a los manuscritos del mar Muerto, actuó hacia el 150 a. C. y se habría opuesto al Sumo Sacerdote Jonatán Macabeo, hermano de Judas Macabeo, al considerar que había abandonado la fidelidad a Dios. Sus seguidores marcharon a Qumrán, sitio que los integrantes de la comunidad llamaron Damasco. La arqueología muestra que la ocupación de Qumrán fue intensa del 103 al 76 a. C., durante los reinados de Aristóbulo I y Alejandro Janeo, quienes persiguieron cruelmente a sus opositores.

El Esenismo no se limitó a Qumrán. Se sabe que en el siglo I en Jerusalén había un barrio esenio. Muchos esenios unos 4000, según Flavio Josefo, vivían en las ciudades, de una forma particular, pacifista, en comunidad de bienes, manifestando su doctrina. Según este autor, parte de los esenios no se casaban, pero otros por el contrario sí lo hacían. Entre estos últimos estaban los de Qumrán, que debían contraer matrimonio a la edad de 20 años.

La Comunidad de Qumrán se autosostenía con los trabajos agrícolas. En las ruinas es notable el número de depósitos de agua. Estos eran imprescindibles para las necesidades físicas de la comunidad en medio del desierto, pero también desempeñaban una parte importante de su ritual, que incluía numerosos lavados. Algunos han supuesto que, como los terapeutas egipcios, dentro de sus leyes y deberes los esenios eran vegetarianos, pero no hay absolutamente nada que indique tal cosa en los rollos de Qumrán.

Se ha especulado con que Jesús de Nazaret y Juan el Bautista tenían relación con ellos o incluso pertenecían al credo:

Parece que Juan el Bautista y tal vez también Jesús y su familia fueron cercanos a esta comunidad. En cualquier caso, en los manuscritos de Qumrán hay múltiples puntos de contacto con el mensaje cristiano. No puede descartarse que Juan el Bautista viviera un tiempo en esta comunidad y haya recibido en ella, en parte, su formación religiosa. 

Hay distintos grupos que han sido identificados como posibles prototipos de lo que era la comunidad u orden de los esenios. Dentro de estos grupos, los principales fueron los tsenium (los modestos o castos), los hashshaim (los callados), los hasidim harishonim (los santos ancianos o mayores), los nigiyye, los had Da 'ath (los puros de pensamiento) y los wattiqim (los hombres rigurosos). Estos términos aluden a las características de la orden, cuyas enseñanzas fundamentales eran el amor a Dios, el amor a la virtud y el amor al prójimo.

Los rasgos distintivos más importantes de la organización eran:

La comunidad de los bienes y propiedades (distribuidas de acuerdo con las necesidades de cada uno), la estricta observancia del Sabat y un aseo escrupuloso (dentro del que se incluía el lavarse con agua fría y usar prendas de vestir blancas).

Tenían prohibido jurar, emitir votos (salvo los exigidos para ser miembros de la orden), sacrificar animales, fabricar armas y participar en el comercio o hacer negocios. La orden formaba sus grupos reclutando a niños que adoptaba o con aquellos que habían renunciado a todos sus bienes materiales. Se exigía una prueba temporal de tres años antes que el novicio pudiera emitir sus votos definitivos, que exigían una total obediencia y discreción. El romper un juramento podía significar ser expulsado de la orden. El hecho de que se prohibiera ingerir ningún alimento impuro constituía una ley que podía llegar a significar la muerte por inanición.

Como comunidad, los esenios fueron los primeros en condenar la esclavitud, considerándola una violación de los derechos consustanciales a los hombres; se sabe que incluso compraban y luego liberaban a personas que habían sido hechas esclavas. Los esenios vivían en pequeñas comunidades. Su trabajo fundamental se centraba en la agricultura y en la artesanía.

En 1947 salió a la luz con nuevo resplandor el mundo de los esenios, cuando se descubrieron unos antiguos manuscritos hebreos (véase Manuscritos del Mar Muerto), cerca del mar Muerto, en Qirbet Qumran, lugar que puede haber sido, en el siglo I d.C., el sitio de asentamiento de alguna comunidad esenia.

Entre los manuscritos había un manual de observancias religiosas y vida común, que puede relacionarse con el modelo de existencia que tenían los esenios, según lo que se ha podido averiguar en las fuentes griegas y latinas que hacen referencia a ellos. 

Manuscritos del Mar Muerto

Colección de manuscritos en hebreo y arameo, que fueron descubiertos a partir de 1947 en una serie de cuevas de Jordania, en el extremo noroccidental del Mar Muerto, en la región de Qirbet Qumran. Los manuscritos, escritos en su origen sobre cuero o papiro, suman más de 600 en distintos estados de conservación.

Han sido atribuidos a los miembros de una congregación judía desconocida. Los manuscritos incluyen manuales de disciplina, libros de himnos, comentarios bíblicos y textos apocalípticos; dos de las copias más antiguas conocidas del Libro de Isaías casi intactas y fragmentos de todos los libros del Antiguo Testamento, a excepción del de Ester.

Entre estos fragmentos se encuentra una fantástica paráfrasis del Libro del Génesis. Asimismo se descubrieron textos, en sus idiomas originales, de varios libros de los apócrifos, deuterocanónicos y pseudoepígrafos. Estos textos, ninguno de los cuales fue incluido en el canon hebreo de la Biblia, son Tobías, Eclesiástico, Jubileos, partes de Enoc y el Testamento de Leví, conocido hasta entonces sólo en sus antiguas versiones griega, siríaca, latina y etíope.

Descubrimiento y Exploración de los Manuscritos del Mar Muerto

Los siete rollos principales fueron descubiertos por beduinos y adquiridos en parte por la Universidad Hebrea de Jerusalén, y en parte por el monasterio siríaco de San Marcos de Jerusalén. Los rollos comprados por el monasterio siríaco fueron adquiridos más tarde por el Gobierno de Israel.

El descubrimiento inicial de los rollos fue seguido de una exploración científica de las cuevas vecinas bajo el patrocinio del Departamento de Antigüedades de Jordania, la École Biblique et Archéologique dominicana de Jerusalén y el Museo Arqueológico de Palestina (hoy Museo Rockefeller). Estas exploraciones y ulteriores compras a los beduinos dieron como resultado decenas de miles de fragmentos adicionales, así como un registro de un tesoro enterrado y grabado en caracteres hebreos sobre tiras de cobre.

Al parecer, los manuscritos fueron parte de la biblioteca de la comunidad, cuya sede se encontraba en lo que hoy se conoce como Qirbet Qumran, cercana al lugar de su descubrimiento. Las pruebas paleográficas indican que la mayoría de los documentos fueron escritos en distintas fechas, al parecer desde el 200 a.C. hasta el 68 d.C. Las pruebas arqueológicas han resaltado la fecha más tardía, ya que las excavaciones en el lugar demuestran que fue saqueado en el 68 d.C. Es posible que un ejército bajo las órdenes del general romano Vespasiano saqueara la comunidad cuando marchaba a sofocar la rebelión judía que estalló en el 66 d.C. Lo más probable es que los documentos fueran ocultados entre el 66 y el 68 d.C.

Contenido de los Rollos del Mar Muerto

La comunidad de Qumran aparece descrita en los manuales de disciplina como una especie de Casa de Israel modelo, organizada con el objeto de preparar el camino para la inminente llegada del reino de Dios y el día del juicio.

La congregación estaba constituida sobre bases comunales, imitando la organización de Israel bajo Moisés. Los miembros debían someterse a un periodo de dos o tres años de prueba, y eran clasificados en grados ascendentes de pureza. Ascensos y destituciones se votaban en una asamblea anual.

La dirección espiritual estaba en manos de tres sacerdotes, ayudados por 12 presbíteros laicos (ancianos) y cada una de las varias sedes era administrada por un supervisor cuyas funciones semejaban las de un obispo. A su vez los supervisores dependían de un "arzobispo" o "príncipe", de la orden íntegra.

El estudio de la Ley, la primera sección de la Biblia hebrea, era obligatorio y se ha afirmado que la interpretación correcta de la misma era obra de una serie de maestros espirituales, conocidos como "comentaristas correctos" o "maestros de rectitud". Estaba previsto que la era en que vivió la congregación concluiría con la aparición de un nuevo comentarista y profeta (Dt. 18,18). Uno de los rollos contiene detalles de una guerra final entre los "hijos de la luz" y los "hijos de las tinieblas".

Las similitudes entre las creencias y prácticas descritas en los rollos con las que el filósofo judío helenista Filón de Alejandría y el historiador judío Flavio Josefo atribuyeron a los esenios han sugerido a numerosos especialistas que la comunidad de Qumran estaba relacionada con dicha secta. Otras pruebas para esta identificación pueden hallarse en las obras del escritor romano Plinio el Viejo, quien escribe que en su época los esenios vivían en la región de Qirbet Qumran. Con todo, otros estudiosos destacan la diferencia entre la cofradía de Qumran y los esenios, dando a entender una afinidad genérica en lugar de una identidad específica.

Importancia Histórica de los Manuscritos del Mar Muerto

En los rollos se han encontrado alusiones a personas y acontecimientos de los periodos helenista y romano primitivo de la historia judía. Así, un comentario del Libro de Nahúm menciona a un tal Demetrio y parece referirse a un incidente registrado por Josefo, que tuvo lugar en el 88 a.C.

En él estuvieron implicados Demetrio III, rey de Siria, y Alejandro Janeo, el rey asmoneo (macabeo). De forma similar se piensa que las repetidas alusiones a un "maestro de justicia" perseguido aluden a figuras religiosas tales como el último sumo sacerdote judío legítimo, Onías III, destituido en el 175 a.C.; a los líderes macabeos Matatías, el sumo sacerdote, y a su hijo, el líder militar Judas Macabeo; y a Menahem, líder de los zelotas en el 66 d.C. También se han realizado tentativas para vincular ciertas referencias, en concreto las que mencionan a un "sacerdote perverso" y "hombre de falsedad", a determinadas figuras de triste fama como al sacrílego sumo sacerdote judío Menelao; a Antíoco IV, rey de Siria; al líder macabeo Juan Hircán (o Hircano), y a Alejandro Janeo. No obstante, todas estas identificaciones son ensayos y elucubraciones teóricas, y las opiniones académicas sobre la cuestión son objeto de fuertes polémicas. Véase también Macabeos (familia).

Los diversos manuscritos bíblicos hallados entre los rollos han proporcionado un texto varios siglos más antiguo que los de la Masora tradicional y hasta cierto punto corroboran lecturas conservadas en la Septuaginta griega y en otras versiones arcaicas. Por ello, constituyen una ayuda inestimable para determinar el texto original de las escrituras hebreas.

Importancia de los Manuscritos del Mar Muerto para la Ciencia Bíblica

Numerosas ideas halladas en los Manuscritos del Mar Muerto se repiten en los apócrifos, deuterocanónicos y pseudoepígrafos del Antiguo Testamento y en las primeras partes del Talmud. Además, numerosos paralelismos respecto a conceptos iraníes sirven como prueba de la medida en que el pensamiento judío bebió de esa fuente durante el periodo intertestamental.

De especial interés son los numerosos vínculos entre el pensamiento y los modismos de los Manuscritos con los del Nuevo Testamento. En unos y otros se hace hincapié en la inminencia del reino de Dios, en la necesidad del arrepentimiento inmediato y en la esperada derrota de Belial, el Malo.

En unos y otros aparecen referencias similares en relación con el bautismo en el Espíritu Santo y se encuentran caracterizaciones semejantes de los fieles como "los elegidos" e "hijos de la luz"; pueden consultarse referencias bíblicas en, por ejemplo, Tit. 1,1; 1 Pe. 1,2; Ef. 5,8. Estos paralelismos son los más llamativos, ya que la congregación de Qumran vivió en la misma época y en la misma región que Juan el Bautista, quien fuera un precursor de las ideas cristianas.

Aunque contienen diversas nociones que son evocadoras de la teología cristiana, los Manuscritos del Mar Muerto no ofrecen similitudes con doctrinas cristianas tan definitorias como el dios encarnado, la expiación interpuesta y la redención por la cruz.

El material descubierto entre los Manuscritos del Mar Muerto ha sido publicado por la American School of Oriental Research, la Universidad Hebrea y el Servicio de Antigüedades de Jordania.

La mayoría de los Manuscritos se encuentran hoy en el Templo del Libro y en el Museo Rockefeller de Jerusalén, así como en el Museo del Departamento de Antigüedades en Ammán. Desde su descubrimiento se han publicado varias traducciones de los manuscritos y numerosos comentarios sobre los mismos.

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